lunes, 27 de septiembre de 2010

¡SOIS UNOS PIJAS FLOJAS!


Una sociedad patriarcal como la nuestra nos enseña a los varones por diferente canales de aprendizaje y comunicación que tener la pija parada el máximo de tiempo posible es siempre algo bueno y positivo.

Nos enseñan que con nuestras pijas bien paradas podemos hacer de todo: tener una familia, un trabajo exitoso, un auto cero kilómetro, dos autos cero kilometros, una moto japonesa, plantar un árbol, escribir un libro, construir un puente, y ahorrar mucho dinero, pero por sobre todas las cosas coger, y si lo hacemos sin forro mucho mejor.

A partir de las 5.000 llamadas que recibimos en la línea Aborto: más información, menos riesgos* pudimos conocer a través de la experiencia concreta de las mujeres que llamaron buscando información que el 70% de los varones no usó preservativo y las dificultades que encontraron las mujeres para negociar con los varones la anticoncepción y prevención de ITS.

Pero el problema de la violencia masculina no termina acá. Cuando los varones cogemos con forro, muchos de nosotros lo usamos mal. Porque otra lección que nos enseña el patriarcado a los varones es que si la tenemos flácida cuando más erecta tiene que estar, hay que negarlo, disimularlo y seguir adelante con nuestro mandato.

Muchas de las mujeres que llamaron a la línea Aborto: más información, menos riesgos y que dijeron que el método anticonceptivo que usan regularmente es el forro, también nos contaron que sus parejas cogen con la pija flácida y que la mayoría de las veces se les sale el forro. Así, los varones disimulamos y las mujeres sufren las consecuencias.


Podría decirse que así como el coraje, el arrojo y la exposición al riesgo son atributos esenciales del rol de género de la masculinidad, tener siempre la pija erecta sería otro más. Cuando estos comportamientos de riesgo se acoplan con la sexualidad entramos en una zona de peligro, especialmente para las mujeres.

Los varones solemos referimos al aborto como si fuera un fenómeno social exclusivo de las mujeres: mujeres demasiado ignorantes, egoístas, insensibles, asesinas, pobres, negras, sexualmente imparables, independientes, feministas, etc. Pero en general nunca se habla de la violencia masculina que causa el aborto. Violencia masculina en todas sus variantes: estructural, institucional, médica, económica, política, pero sobre todo la más íntima, la violencia sexual en la pareja, la más cotidiana, rutinaria, naturalizada, casi imperceptible: querer coger siempre con la pija erecta y sin forro; y cuando lo usamos, cogemos sin reconocer que podemos ser unos pijas flojas que ejercemos nuestra cuota diaria de poder y violencia como diminutos pero leales agentes del patriarcado.

Pero para no terminar este post con un mensaje tan mala onda y meramente declarativo le propongo a los varones lo siguiente: que cada vez que hablemos sobre el aborto, en lugar de reclamar por los supuestos derechos del padre a decidir sobre el futuro del feto, o a demandar contención psicológica para las mujeres que abortan, o hablar siempre del aborto como un drama para las mujeres, o sugerir que las mujeres son las principales responsables de prevenir el embarazo, mejor empecemos por hablar sobre nuestras conductas peligrosas: desde coger sin forro hasta disimular y no hacernos cargo de nuestras pijas flojas cuando usamos forro. Y empezar también a imaginar otras formas de sexualidad que no impliquen siempre la penetración con una pija erecta como precondición para sentir placer y erotismo con una mujer o con otro varón.


* Línea Aborto: más información, menos riesgo. 011-15 666 4 7070

Podés llamarnos o mandar sms. Devolvemos las llamadas. Todos los días.

Http://abortoconpastillas.info


lunes, 19 de julio de 2010

EL FALSO DRAMA DEL ABORTO



Se viene la legalización del aborto; sin duda. Si la mayoría de las personas, incluyendo a muchos senadores y senadoras nacionales, reconocieron en estos últimos días que los argumentos de la Iglesia y de la Derecha huelen a naftalina vieja y a inquisición, que acá en argentina se llamó terrorismo de Estado, entonces se viene la legalización del aborto.

Ahora hay que afinar ciertos argumentos; y no me refiero a los argumentos en contra la Derecha más facha, que quedó demostrado en las últimas semanas que sostienen argumentos básicamente crueles, metafísicos en el peor sentido de la palabra, y profundamente discriminatorios. Y por lo tanto la mejor estrategia posible es dejarlos argumentar libremente. Me refiero, más bien, a los argumentos de la izquierda a favor del aborto, que también son compartidos por una parte de la derecha más moderada. Me refiero principalmente a la idea de que el aborto es un drama.

Esta idea se viene repitiendo como un mantra en el debate a favor de la legalización del aborto y sostiene que hay que legalizar el aborto porque: el aborto es un drama; y en consecuencia ninguna mujer del medio millón de mujeres que abortan clandestinamente todos los años quiere ni desea abortar. Entonces así repite y sigue el mantra: ninguna mujer quiere abortar.

Evidentemente la idea de que el aborto es un drama y que en realidad ninguna mujer quiere abortar resulta muy atractiva para algunos/as defensores/as del aborto legal porque creen que pidiendo disculpas o hiper-victimizando a las mujeres se puede implementar de manera más rápida y efectiva una campaña a favor del aborto.

Sin embargo, la estrategia podría generar un resultado contrario e indeseable porque el mantra victimizador se basa por lo menos en 6 presunciones que pueden llegar a bloquear y hasta frenar una auténtica reforma a favor del aborto legal.

Primero: el aborto es un drama en tanto se expresa y sigue la forma clásica de la tragedia griega. O sea: para la mujer abortar es un drama porque lo que se juega en el fondo es la lucha contra la maternidad como destino inexorable, que determina la vida de las mujeres. Así, para las mujeres el aborto será siempre un drama porque ellas sufrirán eternamente haberse atrevido a torcer el destino de la maternidad obligatoria. Se trata del drama de ser malas madres antes de serlo, o aún sin llegar a serlo nunca.

Segundo: para poder abortar las mujeres primero tiene que pedir disculpas, sentir culpa y obtener permiso. Sostener que el aborto es un drama entonces tiene como objetivo lograr una cierta empatía social con las mujeres que deciden abortar, piensan los reformistas. Pero a un precio muy alto, a costa de pagar con la autonomía, la dignidad, la confianza y el respeto de las mujeres que abortan.

Tercero: la idea de que ninguna mujer quiere abortar supone también que la mujer es sexualmente irresponsable y la idea funciona así: en su vida sexual las mujeres se equivocan permanentemente, cometen errores, no se cuidan, se acuestan con el primero que pasa, no pueden controlarse sexualmente, y lo hacen sin pensar en las consecuencias; pero tengamos lástima por ellas y otorguémosles el permiso para abortar, porque lo natural es que ninguna mujer quiera pasar por el drama de un aborto. En este punto radica el dramatismo del aborto; ninguna mujer lo desea, y por más irresponsables e infantiles que hayan sido, la misma experiencia dramática del aborto lo justifica.

Cuarto: El aborto es un drama porque en el fondo se sigue valorando socialmente la vida de un embrión más que la existencia concreta de las mujeres. Por lo tanto, la única forma de permitirles abortar a las mujeres es hiper-victimizándolas. Entonces el aborto es un drama social, pero es un drama especialmente intolerable para las mujeres porque por su culpa la sociedad pierde un embrión más, un ciudadano en potencia menos. Si como sociedad permitimos que las mujeres aborten, que sea con culpa y dramatismo.

Quinto: la idea del aborto como drama desvía y restringe el debate hacia la reglamentación del aborto no punible. Porque el aborto como experiencia dramática tiende a identificar el debate con los casos en donde las mujeres exigen un aborto porque corre peligro su vida o en los casos donde una menor de edad fue violada por un familiar. Pero una vez más, el drama no radica en el aborto mismo sino que hay que buscarlo en la posibilidad concreta de que los médicos y jueces valoren más la vida de un embrión que la salud o la vida de la mujer, como le pasó a Ana María Acevedo; y en la violencia masculina que sufren la mayoría de las mujeres cotidianamente. En estos casos, la legalización del aborto sencillamente evitaría o ayudaría a reducir el drama que implica la violencia misógina como obstáculo a un aborto no punible y como causa del mismo aborto.

Sexto: la idea del aborto como drama sugiere que la experiencia de abortar es una sola, uniforme y homogénea. Negando de esta manera la diversidad de la experiencia del aborto y de las múltiples subjetividades involucradas; invisibilizando la intersección de clases, etnias, razas, nacionalidades, edades, sexualidades, entre otras diferencias sociales. Es cierto que para algunas mujeres el aborto puede ser vivido como un drama, pero para muchas e incontables otras mujeres, por ejemplo, el verdadero drama radica en la maternidad obligatoria. La posibilidad de un aborto seguro se transforma en una experiencia libertaria y emancipadora frente a una sociedad hetero-patriarcal que limita a las mujeres a un papel reproductivo. Las experiencias concretas de las mujeres que abortan pueden ser múltiples y diversas: hay drama, alegría, liberación, miedo, hay de todo.

El supuesto progresismo del supuesto razonamiento lógico “El aborto es un drama: entonces ninguna mujer desea abortar” es en realidad un falso atajo hacia la legalización del aborto porque encubre una idea saturada de ideología patriarcal y misoginia. Se trata de un atajo que en verdad no lleva a ningún lado, porque despolitiza la experiencia del aborto inseguro, niega la autonomía de las mujeres, y aísla la experiencia concreta del contexto social. Un contexto social definido y estructurado por la clandestinidad que impone la prohibición del aborto. Una clandestinidad sostenida por un negocio millonario y por el doble estándar moral de políticos, médicos, jueces, curas, periodistas, legisladores, farmacéuticos y empresarios.
Si el aborto tiene algo de dramático, ese dramatismo lo podemos encontrar en el tránsito obligado de las mujeres como sujetas clandestinas por consultorios, hospitales, comités de ética, juzgados, comisarías, cámaras Gesell, y otras instituciones de control. Toda esta violencia institucional podría evitarse con la simple legalización del aborto y con una política de libre acceso al misoprostol. Para que cada mujer experimente el aborto de manera segura y como quiera.

sábado, 5 de junio de 2010

UN MANUAL DE VIOLENCIA PATRIARCAL


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El caso de General Villegas es de manual.

Primero lección: la víctima siempre tiene la culpa: “es una vaguita” dicen en Villegas. La misma regla que usamos para justificar cada uno de los femicidios que suceden cada 36 horas en este país, en cada ciudad, en cada pueblo, chico o grande: porque no era obediente; porque era una turra; porque hablaba demasiado con el primo; porque no soportaba estar sin ella; porque era torta; y así...

Segunda lección: Los violadores no tienen la culpa porque fueron provocados: “son buenos muchachos y en el pueblo los conocemos bien” dicen en Villegas. Exactamente, no son de afuera. No son desconocidos: no son “otros” que entran y salen del pueblo. Por el contrario: son parte de la comunidad, son “nosotros” y por lo tanto no pueden ser violadores. Y esta internalización de la violencia patriarcal es tan densa que una parte de Villegas decide movilizarse y marchar: se llamó la “marcha de la tolerancia”.

Sí, el caso de Villegas es de manual. Y Villegas no es un reducto de nazis que escaparon de Alemania o una secta de psicópatas que creen que el 2010 es el año del apocalipsis. No, Villegas es una comunidad moral, o sea normal, donde la violencia normalizada se vuelve el mecanismo de control social más eficiente para reproducir las desigualdades: se re-victimiza a las víctimas y se exige tolerancia para los violadores.

En este blog nos opusimos desde el principio a la estrategia del banco público de violadores porque es una expresión institucionalizada de esta misma violencia patriarcal. Si te fijás en el campo de la derecha, más abajo, hay un post permanente que se llama:

“10 RAZONES EN CONTRA DEL

REGISTRO PÚBLICO DE VIOLADORES”

Es un texto breve que escribimos con Baruyeras* y que denunciaba la trampa de la violencia normalizada: “Porque la mayoría de los violadores son conocidos por las mujeres violadas. Están dentro de sus hogares, escuelas, oficinas, clubes, comisarías, parroquias, juzgados, vecindarios. Conocemos sus rostros porque violan a cara descubierta. Y aún denunciándolos a cara descubierta prevalece la indulgencia, la sospecha hacia las víctimas y la impunidad”.

El caso de General Villegas es de manual. Es un ejemplo categórico de que el registro público de violadores es un instrumento totalmente inútil para prevenir la violencia contra las mujeres. Al menos para denunciar y hacer visible la peor de las violencias patriarcales, esa violencia rutinizada e irreflexiva que se repite cotidianamente como un dispositivo central del funcionamiento normal de la sociedad y que tiene como principal función garantizar la impunidad de los varones violentos.

* http://baruyoaldia.blogspot.com/

domingo, 30 de mayo de 2010

LA MASCULINIDAD DE IZQUIERDAS Y EL ABORTO: CUANDO LOS VARONES PROGRES PISAN EL PALITO.

Son varones marxistas, troskos, freireanos, sartreanos, ecologistas, anarkos, igualitaristas, ocupas, y chavistas; pero por sobre toda las cosas: son muy progres. Sin embargo, cuando se trata de hablar sobre el aborto, casi todos pisan el palito.

El domingo 4 de mayo Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto fuimos invitadas a hacer una presentación sobre el funcionamiento de la línea Aborto: más información menos riesgos en la Feria del Libro Independiente (FLIA).

Éramos 5 compañeras del grupo y decidimos dividirnos y circular por toda la feria para distribuir material e invitar a la mayor cantidad de personas posibles a participar de nuestra presentación. Después de mucha interacción y de entregar masivamente folletos y volantes me encontré con el siguiente patrón de respuesta por parte de la mayoría de los varones:

"¿¡Y yo qué tengo que ver con el aborto?!"

Como un reflejo directo de esta reacción masculina a nuestra invitación para participar de la presentación sobre cómo las mujeres abortan con misoprostol, concurrieron al taller todas mujeres y ningún varón.

Es como mínimo curioso el contraste entre las reacciones de estos varones de izquierdas (a menos que hayan sido todos varones no heterosexuales) y la realidad del aborto como práctica social. Porque a partir de las 3.000 llamadas recibidas a través de la línea pudimos reconstruir el papel central que juegan los varones en la práctica del aborto con misoprostol: desde ser los principales responsables de prácticas sexuales riesgosas, hasta la compra del misoprostol.

Según el tercer informe* publicado por Lesbianas y feministas por la descriminalización del aborto, en base a 3.188 llamadas de mujeres que buscaron información pública sobre el uso seguro del misoprostol para abortos en el primer trimestre de embarazo llamando a la línea Aborto: más información, menos riesgos, surge que el 70% de los varones no usó preservativo. Según el mismo informe las mujeres explicitan las dificultades que encuentran para negociar con ellos la anticoncepción y prevención de ITS. A pesar de que los varones progres digan que ellos no tienen nada que ver con el aborto, los varones sí participan de las decisiones reproductivas, controlando las condiciones del encuentro sexual para evitar el uso del forro y forzar a las mujeres al coito interrumpido (en el mejor de los casos)

El informe también muestra que en el 45% de los casos las mujeres llaman a la línea apoyadas y acompañadas por sus parejas. Son los mismos varones que en muchas ocasiones llaman antes que ellas para hacer el primer contacto y se ocupan también de comprar el misoprostol clandestinamente o con receta en las farmacias.

Pensar, como varones, que no tenemos nada que ver con el aborto de nuestras parejas o compañeras sexuales supone que la maternidad forzada no implica también la paternidad forzada. Supone que como varones no nos importa la salud ni la vida de nuestras compañeras frente a un aborto clandestino. Estas suposiciones implican una peligrosa dosis de masculinidad misógina.

La frase “¡¿Y yo qué tengo que ver con el aborto?! tiende a reforzar estereotipos masculinos violentos que reproducen la separación entre las practicas sexuales, como esfera de dominio masculino, de la reproducción, como esfera predominantemente femenina. Cuando los varones participamos de las relaciones sexuales y reproductivas imponiendo nuestra voluntad, reforzando las asimetrías sociales de poder, y poniendo en riesgo la salud de nuestras compañeras no es para nada progre.


*www.informacionaborto.blogspot.com

lunes, 29 de marzo de 2010

EL NEGOCIO MILLONARIO DEL ABORTO CLANDESTINO: buscando las verdaderas causas de su prohibición

La corrupción en el negocio del aborto clandestino es una práctica compleja que incluye a diferentes grupos de poder y opera a través de estrategias diversas. La captura del Estado por parte de estos grupos, por ejemplo, les permite legislar y mantener la prohibición. También les permite regular y restringir el acceso de las mujeres a medicamentos abortivos, como el misoprostol, exigiendo receta archivada o restringiendo la venta únicamente a establecimientos públicos, como ocurrió recientemente en Mendoza. De esta manera logran el objetivo de proteger el control monopólico de los médicos sobre el aborto clandestino. Otras prácticas, menos sofisticadas, incluyen a los médicos que ejercen la objeción de conciencia en los hospitales públicos, pero que hacen abortos y cobran en sus consultorios privados.

En paralelo y de manera muy coordinada, estas prácticas se articulan con jueces y médicos que obligan a parir a las mujeres que acuden a un hospital público después de una violación o con un embarazo riesgoso para su salud. De esta manera logran disciplinar al resto de mujeres para que no exijan sus derechos y sigan atrapadas en el circuito clandestino del aborto.

De acuerdo al segundo informe presentado por Lesbianas y Feministas por la Descriminalización del Aborto*, en base a la experiencia concreta de 1.700 mujeres que llamaron a la línea Aborto: más información menor riesgos buscando información sobre aborto seguro, esta red mafiosa de políticos, médicos, jueces, farmacéuticos y policías se reparten un negocio de más de 300 millones de dólares anuales. Pero mientras los corruptos se enriquecen con el aborto clandestino, las mujeres son sometidas a prácticas inseguras y son víctimas de múltiples tipos de violencia económica, física, psicológica y sexual.

Según las experiencias relevadas por el mismo informe, la clandestinidad encubre un negocio corrupto que obliga a muchas mujeres a endeudarse para pagar abortos inseguros de hasta 5.000 pesos, o a pagar 500 pesos por una pastilla de misoprostol, cuando el valor comercial de la caja de 16 pastillas es de 300 pesos. Pero la clandestinidad no sólo multiplica los costos del aborto, también multiplica las posibilidades de abusar, maltratar y torturar a las mujeres. En este contexto de impunidad, las mujeres que viven discriminadas en la pobreza son las más perjudicadas, quedando atrapadas en métodos abortivos mortalmente inseguros.

Para legalizar el aborto primero es necesario identificar las verdaderas causas de su prohibición. El aborto clandestino es un negocio corrupto y millonario gestionado por el Estado y el sector privado. Desde este punto de vista, la legalización del aborto es simplemente un mal negocio.


* www.informacionaborto.blogspot.com

lunes, 22 de marzo de 2010

EL ABC DEL ABORTO CON MISOPROSTOL: AUTOGESTIVO, BARATITO Y CIENTIFICAMENTE PROBADO

En los países donde el aborto todavía está prohibido, el aborto con misoprostol está evitando enfermedades y salvando vidas de mujeres. En Uruguay, por ejemplo, la tasa de mortalidad causada por abortos inseguros bajó a cero (si, dije cero!) porque el misoprostol desplazó totalmente a las clínicas clandestinas[1]. Una de las claves del éxito de la experiencia uruguaya es el acceso de las mujeres a información científica y actualizada sobre el uso correcto del misoprostol.

En Argentina, donde el aborto clandestino es masivo y ocurre uno por minuto, 1.360 abortos por día, medio millón por año, las mujeres se han apropiado del misoprostol y lo usan como una tecnología abortiva que les permite eludir el peligro de los abortos de alto riesgo y evitar la violencia médica en los hospitales públicos y en los consultorios privados.

Queda mucho por decir sobre el uso correcto del misoprostol para abortos seguros y efectivos dentro de las primeras 12 semanas de embarazo, sobre sus efectos secundarios, los riesgos y el control post aborto. Pero para los que todavía no conocen nada sobre el misoprostol, empecemos por el ABC.

- Administración autogestiva.

- Barato.

- Científicamente probado.

Administración autogestiva. El aborto con misoprostol es usado por millones de mujeres en el mundo porque es muy fácil de usar, efectivo, y les permite abortar en su hogar sin riesgos dentro de las primeras 12 semanas de embarazo, con un mínimo control médico posterior. La Organización Mundial de la Salud[2] recomienda el aborto con misoprostol como un método seguro y efectivo incluso en los lugares donde el aborto está prohibido. En un contexto social donde el aborto está legalmente restringido como en Argentina, el método correcto de aborto con misoprostol elimina los riesgos de un aborto quirúrgico inseguro y de otros métodos invasivos fatalmente peligrosos.

Barato. Como una consecuencia directa de la prohibición, pagar un aborto clandestino seguro es simplemente imposible para miles de mujeres que viven en la pobreza o tienen trabajos precarios. En el mercado ilegal del aborto una intervención quirúrgica “relativamente” segura puede tener un costo de $3.000 a $5.000. En cambio la caja de 16 pastillas de misoprostol tiene un costo de sólo $260-$300 en las farmacias.

Científicamente probado. En base a más de 600 estudios científicos y 90.000 casos de mujeres que usaron misoprostol en el mundo, la OMS[3] y la Federación Latino Americana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología, defienden la seguridad y la efectividad del misoprostol, y argumentan que la información accesible y oportuna sobre el uso seguro[4] del misoprostol ha hecho bajar la tasa de mortalidad y de las enfermedades causadas por abortos inseguros en todo el mundo. Por todo esto el misoprostol es un medicamento esencial según la OMS, que debería estar siempre disponible y ser gratuito[5].

En resumen: el aborto con misoprostol es casero, barato y seguro. Para las mujeres que viven en un país como la Argentina, donde el aborto todavía está considerado un delito, el misoprostol es parte de una revolución tecnológica irresistible que les permite desafiar al patriarcado, negarse a la maternidad forzada y librarse de la violencia médica. Es la penicilina[6] del feminismo.



Si pensás que estás o podrías llegar a estar embarazada y buscás información llamá a la línea Aborto: más información menos riesgos (011-156-66-47070) o entrá a la página: www.informacionaborto.blogspot.com/



[1] Doctor Francisco Cóppola, presidente de la Sociedad Ginecotocológica del Uruguay: www.180.com.uy/articulo/Clinicas-abortivas-desplazadas-por-el-misoprostol

[3] The Lancet (2007) “Efficacy of two intervals and two routes of administration of misoprostol for termination of early pregnancy: a randomised controlled equivalence trial”, Volume 369, Issue 9577, Pages 1938 - 1946, June 2007.

[4] http://apps.who.int/rhl/fertility/abortion/dgguide/es/index.html. Ver también el protocolo de la Federación Latino Americana de Sociedades de Obstetricia y Ginecología: www.flasog.org/images/misoprostol.pdf

[5] Comité DESC –ONU, Observación General nro. 14.

[6] www.observa.com.uy/MasLeidas/nota.aspx?id=92083

jueves, 18 de marzo de 2010

¡ES LA HOMO/LESBOFOBIA, ESTUPIDOS!

Una breve pero intensa campaña de afiches cubrió el centro de la ciudad comunicando la siguiente idea:

LEGISLADORES DEL PARTIDO HOMOSEXUAL:

(LO QUE NATURA NO DA, SALAMANCA NO PUEDE)

"ES LA BIOLOGIA, ESTUPIDOS"

AGRUPACIÓN DIGNIDAD NACIONAL

La frase central del afiche "es la biologia, estupidos" merece un poco más de atención. La frase tiene su origen en la campaña electoral norteamericana de 1992, cuando Bill Clinton enfrentó a George Bush. En esa campaña Clinton impuso la frase “es la economía, estúpidos”, con la cual ganó las elecciones demostrando que para los votantes norteamericanos, ganarle a la recesión local era más importante que ganar la guerra fría y la del golfo juntas.

Es la economía y la biología, estúpidos, reclama la agrupación Dignidad Nacional;

Es la clase y la naturaleza;

Es el capitalismo y la heteronormatividad;

Es el capitalismo heteropatriarcal. Y en general funciona así, primero se definen las categorías polares: blanco, no blanco; mujer, varón; heterosexual, homosexual; etc. Estas categorías son incluidas en rankings sociales: bueno y malo, normal y anormal, sano y enfermo, para después asociar estos conceptos a la biología, implicando que estos rankings son fijos, permanentes y están integrados en la naturaleza.

El sistema capitalista se sustenta sobre la división sexual del trabajo, perpetuando la explotación de mujeres a favor de los varones y estigmatizando a todas las sexualidades disidentes.

Pero como nos advierte Beatriz Preciado* “la heterosexualidad se presenta como un muro construido por la naturaleza, pero es sólo un lenguaje: un amasijo de signos, sistemas de comunicación, técnicas coercitivas, ortopedias sociales y estilos corporales”

¡Es la homo/lesbofobia, estupidos!


*Beatriz Preciado: Terrorismo anal (2009), editorial Melusina.