
El INADI no sabe como separar las “causas elogiables” de Tinelli, del producto cultural más misógino y más visto de la TV argentina, también de Tinelli.
Lubertino pretende cumplir con la importante misión del INADI de bajar los altísimos índices de discriminación en una sociedad que en general aprueba la violencia contra la mujer y en contra de otros grupos excluidos, sin denunciar a Tinelli desde el INADI por temor a su reacción. Todo indica, según lo dicho entre líneas por Lubertino, que ella no quiere denunciarlo porque sus emprendimientos filantrópicos son un buen ejemplo para el resto de la sociedad.
Tinelli no es el primero ni el único varón que logra combinar exitosamente un conjunto de ideas sexistas con el suficiente poder económico como para crear un dispositivo cultural misógino difundible a través del medio más masivo de comunicación, mientras en paralelo lleva a cabo acciones solidarias desde su fundación privada. El caso de Hugh Hefner, el creador de PLAYBOY, nos puede servir como ejemplo para analizar con más atención el caso de Tinelli y entender la inacción del INADI.
Hefner, al igual que Tinelli, usa y explota el sexo y el cuerpo de las mujeres para vender masivamente sus productos y para facturar publicidad de otras empresas. El dueño de PLAYBOY, al igual que Lubertino, se autodefine como feminista. En los ’60, Hefner, comenzó a financiar casos judiciales contra la prohibición del control de natalidad, hasta apoyar en 1973 al caso judicial Roe contra Wade que legalizó el aborto en todo EEUU, por cualquier razón y hasta que el feto sea viable.
Así, PLAYBOY ayudó a legalizar el aborto y a mantenerlo legal en EEUU hasta hoy. Para lograr esto PLAYBOY también financia organizaciones de mujeres que trabajan a favor de los derechos de las mujeres. Una de las organizaciones que más recursos financieros recibe de PLAYBOY es “LA LISTA de EMILY” (http://www.emilyslist.org). Esta organización apoya únicamente a candidatas mujeres demócratas que promueven una agenda pro-elección. La organización financia políticamente a estas mujeres y las entrena para hacer sólidas campaña electorales y ganar elecciones, para que después legislen a favor de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y especialmente para evitar la penalización del aborto.
Tinelli, en cambio, dona alimentos para dos comedores de Caritas y recursos para el Hospital de Pediatría, ex Casa Cuna, entre otras acciones solidarias, a través de su fundación Ideas del Sur. En una entrevista hecha por La Nación Tinelli dijo: “nosotros no somos el Estado. En algún momento, las cosas van a tener que cambiar y en la Argentina habrá que pensar en planes sociales en serio”. Marcelo, como filántropo patriarcal y heteronormativo sostiene una agenda pública que podría definirse, en cuanto a sus principios, como profundamente católica y anti-abortista; y marcadamente asistencialista, en cuanto a los canales y medios usados para concretar sus objetivos: CARITAS, para citar el mejor ejemplo.
Evidentemente Tinelli no es Hefner. Es cierto que los dos se hicieron millonarios explotando el cuerpo de las mujeres. Pero también es cierto que tienen agendas públicas bien distintas. La autodefinición de Hefner como feminista no resiste mucho análisis. Una persona es feminista o es pornógrafa. Son conceptos y prácticas incompatibles.
¿Pero si Hefner se autodefine como feminista, cómo podríamos definir a Tinelli? Cómo definir a alguien que se comporta como un misógino frente a las cámaras de televisión, institucionalizando la violación (ver post anterior de Marians) a través del programa de TV más visto de la Argentina, y que sus acciones filantrópicas son clericales, asistencialistas y contra el aborto.
Desde Masculinidades en Deconstrucción nos preguntamos !¿Por qué le tiembla el pulso a Lubertino cuando tiene que firmar un dictamen contra Tinelli por misógino, sexista y violento?!
Lubertino argumenta que desde el INADI trataron de comunicarse con la productora de Tinelli pero que nunca recibieron una respuesta. Si Lubertino no se anima a firmar un dictamen en contra de Tinelli, acá va una propuesta alternativa menos frontal que la denuncia y seguramente más efectiva: ¿por qué mejor no apoyar la participación de Lubertino en el programa de Tinelli pero como miembro del jurado, para que levante un cartelito con el logo del INADI y con las siguientes leyendas impresas en rojo shock : ¡MUY MISOGINO!, o ¡EXTREMADAMENTE SEXISTA! o simplemente un ¡ULTRA-VIOLENTO!, toda vez que el cuerpo de una mujer, una persona obesa o de baja estatura sea denigrado por Marcelo Tinelli.
Después de todo, de eso se trata la principal responsabilidad del INADI frente a la discriminación, ¿no?